
El agua termal procede de fuentes que poseen propiedades terapéuticas. El líquido elemento se filtra en la tierra a una profundidad tal que se calienta hasta alcanzar temperaturas, que la hacen ascender por cualquier grieta geológica hasta la superficie. Durante su ascenso, el agua recoge diferentes minerales que la convierten en un líquido de propiedades únicas. A la gran variedad de composiciones minerales y de temperaturas de las aguas, corresponde las diferencias de sus propiedades. Con este agua se elaboran un gran número de productos cosméticos de tratamiento, que proporcionan los cuidados necesarios a todas las pieles.

